Plan de arbolado

Desde junio de 2020, plantamos más de 10.000 árboles. Cada año vamos a sumar ejemplares en plazas, parques, avenidas, calles de toda la ciudad. 

Trabajamos para preservar el arbolado actual y poder incrementarlo. Asumimos el compromiso de lograr una ciudad más amigable con el medioambiente, pensada en las generaciones futuras.  

Para 2023 está previsto haber triplicado la cantidad de árboles actuales.

Cuidalos y hacé que tus vecinos lo cuiden. Si ves algún árbol en mal estado, comunicalo llamando al 147. 

¿Cómo los cuidamos?


Una vez realizada la plantación de los ejemplares es sumamente importante su atención, especialmente durante el primer año ya que es el más crítico por ser el período de adaptación del árbol en su nuevo lugar. Las tareas básicas en las que podemos ayudar en el mantenimiento del nuevo árbol son: el riego, el control de tutores y ataduras y el de protecciones contra hormigas.

¿Cómo regar? 

Dos veces a la semana, lentamente, alrededor de 10 litros. En otoño/ invierno la frecuencia debería reducirse hasta efectuar un riego cada 15 días.

¿Cómo controlamos los tutores?

Los tutores y ataduras tienen por objeto evitar que el árbol, por efecto del viento, soporte fuertes oscilaciones que dificulten, entorpezcan o malogren el proceso de enraizamiento. Para ello se puede prever la colocación de dos varillones durante la plantación y ligarlos al árbol mediante ataduras elásticas que le limitan su movimiento sin ocasionar daños a la corteza. Es necesario controlar el correcto estado de las ataduras, interviniendo si las mismas se aflojasen o reemplazándolas con un material de similares características.

¿Cómo controlar protecciones antihormigas?

Una de las principales plagas que afectan a los árboles jóvenes son las hormigas cortadoras, las cuales pueden defoliar completamente a un árbol en cuestión de horas, generando un desequilibrio en su proceso biológico que puede ocasionar su pérdida. Para controlar esta adversidad, bastante frecuente, se instala en el tronco del árbol, por encima de la última atadura y por debajo de la primera ramificación, una barrera mecánica que evita la accesibilidad de las hormigas al follaje. Controlando que la protección se encuentra activa, colaboramos con el cuidado y la protección del nuevo árbol.